Una pequeña comunidad judía sefardí en Bosnia

A veces nos resultan curiosa las vueltas que da la vida a la hora de crear nuestras raíces, sobre todo si estas fueron arrancadas de cuajo de su lugar original. Por eso, es curioso ver en sitios como Bosnia, concretamente en su  capital, Sarajevo, podemos encontrar una pequeña comunidad de judíos sefardíes que siguen hablando en ladino, también conocida como judeoespañol, judezmo, espanyolit, djidió y haketia.

Estas personas, descendientes de los judíos sefardíes expulsados de España por el Edicto de 1492, llegaron a los Balcanes. La Inquisición les obligó a convertirse al catolicismo bajo pena de muerte o destierro, por lo que muchos decidieron irse para preservar su religión. El sultán del Imperio Otomano de aquel momento, Bayezid II, decidió acogerles en su territorio, en los Balcanes, permitiéndoles mantener su religión y sus costumbres. Otros muchos  acudieron al norte de África, a los Países Bajos o, incluso, a las Américas recién descubiertas, por lo que muchos se dispersaron por todo el mundo.

Actualmente, quedan unos cuatro oradores en la comunidades que lamentan. a sus 70 y 80 años,  que el uso del idioma en la ciudad probablemente termine tras su muerte. Para ellos, el ladino representa de forma única sus historias e identidades, recordándoles a la intimidad familiar.

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